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lunes, marzo 19, 2012

La lavadora

Sentado frente a la lavadora, todo da vueltas, mientras centrifuga su alma, el mareo y la angustia que produce dar tantas y tantas vueltas hacen que termine tumbado en el suelo, ya no hay nada mas bajo donde yacer. Desde su nueva dimensión puede ver una mancha en el techo, un borrón que le recuerda fugazmente a un antiguo amor o quizás sea el resultado de su ultima borrachera y el exceso de euforia...

Tras un tiempo que no supo contar la sed creció, el hambre volvió y la ansiedad de su pecho le hizo incorporarse, cogió su sombrero y su bastón, miro en sus bolsillos buscando algún tesoro aunque solo encontró agujeros, absorto miro a su alrededor y vio un cerdo de barro observándole con cara de horror, con el bastón en la cabeza lo acaricio y de monedas el suelo se lleno. Solo cogió unas pocas, sabia que el resto estarían ahí esperándole y no tendría que hacerle daño a ningún otro animal para conseguirlas.

Paseaba por las calles con una sonrisa, el bastón ondeando creando estelas en la brisa, la primavera llegaba y las flores brotaban sin prisa. ¡Flores! recordó que a la chica del techo le gustaban las flores, compro un lazo y arranco unas margaritas, ahora solo tendría que seguir su camino hasta la casa de la chica del borrón, hasta la casa donde le aguardaba su amor.

En la casa no había nadie pues al timbre nadie respondió, miro por las ventanas y todo era oscuridad, el buzón estaba lleno de polvo y publicidad, ¿donde estaba su amor? Cuando se marchaba un recuerdo fugaz surco su mente, una llave bajo una piedra roja y brillante. Abrió la puerta despacio, la luz encendió y hallo una lavadora dando vueltas en medio del salón, pero ¿que era todo aquello? ¿donde estaba su amor?

Se sentó frente a la lavadora, desojo las margaritas y el suelo se lleno de cientos de pétalos blancos y verdes tallos, mezclaros con trozos de loza y algunas monedas, botellas vacías de vino, sangre y arena, mientras en la lavadora todo daba vueltas.

martes, febrero 23, 2010

Una mañana cualquiera y el después

Hay días en los que suena el despertador y simplemente caemos de la cama por nuestro propio peso, rectamos holgazanes hasta la ducha y por fin allí, el agua fría consigue sacarnos del letargo, una caliente taza de café termina de despertarnos y una fugaz mirada al reloj nos introduce en la cadena de un nuevo día.

Salimos de una casa hipotecada para montarnos en un coche financiado, ponemos un cd prestado y nos sumimos en una senda de asfalto, pintura y luces verdes, rojas y amarillas. Entre gases, ruidos e insultos nos sentimos en orden, tanto que podríamos llegar a nuestro destino aun cerrando los ojos pero ya no queda tiempo para soñar, estamos despiertos y tenemos que empezar.

En el ascensor sobra gente, bastante perfume y algún sinvergüenza, en los pasillos caras que vamos dejando atrás, sonrisas embotelladas, seres hipócritas y seguro, un alma noble, quizás este no sea su lugar... Sobre nuestra mesa una montaña de problemas que debemos solucionar para ayer y otra que se deberá resolver mañana para hoy. Ocho horas muriendo sobre una silla que nos destroza la dignidad y seguramente hará lo mismo con nuestra espalda, pero somos peones y jugamos en el tablero de un Rey llamado Banco.

Volvemos a casa destrozados y hay cena recalentada, tareas de hogar, riñas de pareja, infantes que quieren jugar y a los que deberás ayudar con sus deberes, trabajo para casa, película de medianoche, insomnio y ruidos de vecinos cretinos obsesos por el vino.
Luego vendrán fines de semana, puentes, vacaciones de verano en Benidorm y blancas Navidades, la boda de un familiar casi desconocido, las bacas flacas, crisis de los cuarenta, el mercedes nuevo, algún desliz, la menopausia, los nietos, la jubilación, el azúcar, la tensión y el colesterol, el infarto de miocardio, el luto, los puntos suspensivos...

martes, julio 07, 2009

Al otro lado

Volvía de trabajar en ese lugar donde cada fin de mes me entregan una misera cantidad de dinero a cambio de litros de sudor, no me quejo, es el lugar que yo elegí o quizás fuese el destino, quien sabe. Bueno resulta que volvía cuando atisbe una sombra dentro del cuarto del baño, pero no debería haber nadie en casa, mis padre estaban pasando unos días de tedio en su Jaén natal y mi hermano no llegaría en menos de una hora.

Asustado por la posibilidad de que un ladrón despistado hubiese entrado en casa, digo despistado por que en casa hay poco que merezca la pena robar, solo tenemos letras, montones de letras y una nevera que brilla por su espacio sin utilizar, cogí un viejo paraguas que había junto a la entrada y atravesé el umbral del salón muy despacio, levantando lentamente mi frágil y vieja "arma de destrucción" con la mano izquierda mientras con una derecha temblorosa sujetaba el pomo de la puerta. Nunca me habían temblado tanto las manos... ni siquiera cuando hacia de improvisado camarero en la peña y ante mi falta de equilibrio alegaba que mis abuelos sufrian de Parkinson y que por supuesto yo ya había empezado a heredarlo.

Me arme de valor y abri la puerta de un fuerte tiron; no habia nada. Entre extrañado, podria jurar que habia visto aquella sombra, encendi la luz para buscar una explicacion y de repente lo vi. Estaba en pie delante mia, mirandome, con cara de sorpresa y un tono desafiante, recorde que habia visto aquellos profundos ojos marrones, aquellas ojeras y aquella barba de quince dias antes en algún lugar. Siguio mirandome durante un rato como esperando que a fuese yo quien rompiera el hielo, fue entonces cuando al abrir la boca el reacciono de inmediato, despues apague la luz y desaparecio.

Paso media hora y mi hermano llego, me encontro sentado en el suelo con la mirada perdida en el vacio. Al verme en aquella situación asustado pregunto:
¿Que haces ahi tirado en el suelo?¿Que te pasa?¿a ocurrido algo?
Me acabo de encontrar con alguien en el espejo, le he dicho hola, el me ha dicho adiós... Respondi.

lunes, marzo 09, 2009

El bar del puerto

Era una oscura noche en una ciudad portuaria, al fondo del callejón se escuchaban unos paso asimétricos, pero fuertes, entre las luces de las farolas se veía tambalearse a un joven caballero, de ropas caras pero de aspecto desaliñado. Siguio su lento caminar hasta dar con la puerta de un antro, en el que se dejo caer al suelo, levantose como pudo hasta llegar a la barra y grito: Camarero, rapido un tequila sin sal ni limon y la botella cerca para repetir del tirón.

El camarero señalo un sucio letrero que había al fondo de la barra, en el se podía leer con dificultad: "Para beber aqui se necesitan dos cosas, un carnet y un billete de 100" El joven lanzo la cartera con desprecio al camarero y le recordo que queria una botella de tequila... El camarero cogio el carnet del joven y unos billetes y suspiro. Tu nombre es William Robert Smith Jones ¿no? voy a darte un consejo Billy Bob y gratis: nadie en su sano juicio llevaria tanto dinero encima y mucho menos tan borracho.

Como tengo que decirlo, Tequila y rapido, no quiero consejo ni monsergas, solo beber, beber y olvidar, lo demas no me sirve para nada, lo demas no me interesa. Asi fue que el barman cogio de una estanteria una vieja botella llena de polvo y le lleno el vaso, le dijo que nunca bebiera para olvidar sino para recordar, despues pronuncio unas palabras en algun idioma antiguo y todo se hizo oscuridad.

De repente Will desperto en un cadillac rojo con una joven Mexicana en el asiento de al lado, no podia dejar de mirarla hasta el punto que se salio de la carretera. Luego la abrazo y no podia soltarla. "Te he echado tanto de menos, si esto es un sueño no quiero despertar" ella lo miro y le dijo: Will, cuantas veces te lo tengo que decir, olvidate de mi, lo nuestro termino y no puede ser"

Y Will se desperto, en el suelo del bar, viendo como el ventilador daba vueltas y la botella de tequila rodaba por el suelo, el camarero le ayudo a levantarse y le pregunto: que dice Billy Bob, quiere otro trago para olvidar. Will le miro estrañado recogio sus cosas y levantando la mano se despidio de el.

El Barman sonrio, y entre risas grito: otro que no vuelve.

lunes, octubre 06, 2008

La alcantarilla

Y seguí al conejo con sombrero de prestidigitador por toda la ciudad. ¿Hacia donde me llevas? No contestaba, solo corría y mientras de mi se reía cantaba esta canción:
"Pobre hombre loco que vives por encontrar un amor, pobre hombre iluso el camino lo conozco solo yo..."
Durante horas corrió y canto, durante horas me desquicio, hasta que en un descuido su rabo y mi zapato se encontraron. ¿Que vas a hacer ahora alimaña?¿a que ahora ya no corres? El condenado volvió a reír y a cantar:
"Pobre hombre tonto me he dejado atrapar, pobre hombre ciego al final del camino acabas de llegar..."
El conejo se puso en pie y señalo la alcantarilla:

Tu estas loco, ni de coña me meto por ahí, es que no ves que no lleva a ningún lado, esto debe ser una broma. El conejo me miraba, sonreía y seguía señalando la trapa. Que remedio... me acache para intentar retirar la reja pero el olor toxico del desagüe hizo que me mareara y cayera al suelo quedando inconsciente.
.
..
...despierte, despierte por favor...

Desperté y allí estaba, frente a mi, el ser mas bello de la creación, la musa que han ansiado los mas grandes artistas, aquella por quien se invento la palabra amor, vestida de Policía Local, clavando sus preciosos ojos en los míos mientras los iluminaba con una linterna.

¿Esta usted bien señor?¿que buscaba ahí dentro?
A vos...
Postdata: No vuelvo a probar el ácido... gracias conejo.