martes, octubre 19, 2010

El viejo escritorio

Me resulta raro volver a sentarme en este escritorio; he pasado tantas horas aquí divagando y casi había olvidado el frío tacto de esta incomoda silla. Todo parece estar en su sitio aunque la pluma esta polvorienta, el tintero esta seco y el papel ha tomado un color ocre otoñal mas acorde con esta estación.

Con los dedos repaso la madera, en los surcos puedo percibir, cual invidente leyendo braille, cientos de nombres, lugares y aventuras que aquí plasme sobre el papel, mis grandes éxitos y fracasos, mis mayores secretos y oscuros pensamientos, mi soledad marcada con lagrimas en algún diario...
El recuerdo de aquellos días pasados hace brotar lagrimas de mis cansados ojos, amargas y dulces también pero tan abundantes que he de cerrar los ojos; es entonces cuando percibo un olor familiar a cera derretida, el olor de tantas noches de vigilia, de insomnio, de alucinaciones y pesadillas...

Me prometí que solo seria un momento, que solo iba a echar un vistazo a mi vieja guardilla, igual que antes tiempo atrás me prometí que no volvería a escribir, promesas... Cojo un folio, relleno el tintero, enciendo una vela, todo vuelve a comenzar.

miércoles, agosto 18, 2010

Desde la azotea

Han pasado días, meses o quizás años, quien sabe, es difícil medir el tiempo cuando uno no usa reloj. Todo esta patas arriba. No hay salud, escasea el dinero y como siempre el amor es una ilusion, puede que no todo sea malo, puertas se abren mientras otras no terminan de cerrarse. He vuelto a casa no a mi hogar... pero si hayo una cama en la que descansar.

Cada día es mas difícil mirar los cielos, las estrellas fugaces apenas ocurren, la luna llena me recuerda a un queso de bola y el resto de astros no consiguen que olvide porque cogí este trabajo. La pregunta es: ¿cual es el próximo paso? Desde mi nuevo lugar todo es mas brillante, no hay nubes ni brumas que entorpezcan mi labor pero todo es tan familiar... ya conozco este sabor.

Pasaran eones hasta que de nuevo sepais de mi, pararan milenios y quizas no me volvais a oir, solo espero que aya donde este no os oldideis de mi. Intentare escribir, intentare vivir, intentare que el tiempo no borre lo que fui. Desde mi azotea me pregunto ¿Sera este el fin?